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martes, 24 de marzo de 2015

NUTRICIÓN VEGETAL EN CULTIVOS INTENSIVOS. SEGUNDA PARTE

5.- ASPECTOS BÁSICOS A TENER EN CUENTA EN LA FERTIRRIGACIÓN
Tanques de abono de un cabezal de riego
Para la realización de un adecuado diseño de una instalación de fertirrigación localizada, resulta imprescindible el conocimiento del movimiento y la distribución del agua y los nutrientes en el perfil del suelo.
Mediante riego localizado, el agua y los nutrientes disueltos en ella, penetran en el suelo en todas direcciones a partir del emisor, determinando una zona humedecida (bulbo húmedo) y una zona seca no útil para el cultivo.
 La distribución de la solución nutriente dependerá de múltiples factores,
Riego en cultivos hidropónicos
tales como propiedades físicas del suelo (textura, estructura, porosidad, conductividad hidráulica, capacidad de infiltración, grado inicial de humedad, nivel de la capa freática, temperatura, etc.), caudal del emisor, distancia entre emisores, dosis y frecuencia de riegos, coeficientes de absorción radicular del cultivo y de evaporación del agua del suelo, etc.
En el perfil de humedad del bulbo húmedo se aprecian tres fases, una zona de transmisión, encharcada y que interesa minimizar por los posibles problemas de asfixia radicular que pueda plantear.
Una zona de humedecimiento, donde el agua fluye en la dirección de mínima resistencia y se mantiene la presencia de aire lo que favorece el desarrollo radicular, esta zona debe tener unas dimensiones acordes con el tamaño y profundidad de enraizamiento específicos del cultivo.
 Y en tercer lugar, un frente de humectación donde se compensa la humedad del bulbo con la humedad original del suelo antes del riego.
Los sistemas de riego localizado permiten el uso de aguas de riego que por su calidad serían inutilizables bajo sistemas de riego convencionales. Ahora bien, debe quedar claro que el uso de aguas de riego de elevado contenido salino implica la necesidad de aportes adicionales que eviten la acumulación progresiva desales en el bulbo húmedo, desplazándolas hacia el frente de humectación.
Además, paralelamente se necesita un mayor suministro de nutrientes para compensar las unidades fertilizantes desplazadas junto a las sales nocivas y para contrarrestar los efectos fitotóxicos de ciertos iones (sodio y cloruros, principalmente).
 
Gotero interlínea
Pero la gran ventaja de la fertirrigación localizada, no es la posibilidad de usar aguas salinas, sino, junto al ahorro de recursos hídricos, el poder aprovechar al máximo el potencial energético de los cultivos, llevando a cabo una gestión hídrica y una fertilización día a día, en función de las variables agroclimáticas disponibles. De esta forma, se nutre el cultivo de una forma totalmente controlada, mientras 
que el suelo pierde casi totalmente su función de reserva o almacén de agua y pasa a tener el mismo comportamiento que un sustrato,
siendo un mero transmisor entre el emisor y la raíz del cultivo.
De este modo se puede observar como las técnicas de fertirrigación no sólo se emplean en la práctica totalidad de las 50.000 Ha de
invernaderos de nuestro país, sino que es habitual en la agricultura intensiva, y que cultivos tan típicamente de secano o extensivos
hasta hace poco tiempo, como olivo, algodón o viña, están siendo convertidos en superficies con riego localizado.
           Para la producción de un kilogramo de materia vegetal seca, se necesitan entre 200 y 800 litros de agua.
         Las necesidades de agua de las plantas van a depender de la especie y su estado fenológico, del medio de cultivo y de las condiciones ambientales.

E G O
Las plantas para completar su metabolismo necesitan una serie de elementos químicos esenciales que deben ser aportados en la cantidad y proporción adecuadas y en estado asimilable.

Desde el punto de vista práctico, el aporte fertilizante queda fundamentalmente limitado por dos parámetros:

1.- El volumen de suelo/sustrato y su capacidad de almacenamiento de nutrientes, que viene determinada principalmente por la capacidad de intercambio catiónico (CIC).
En este punto conviene dejar claro algunos aspectos:
-Cuando un sustrato presenta nula o escasa CIC, resulta imprescindible la
Las arcillas tienen conductividad negativa luego se unen
cationes a ellas

aplicación de nutrientes en cada riego y según la demanda momentánea de la planta, y siempre con dosis bajas y de manera frecuente según la curva de retención hídrica del sustrato. En este caso, los nutrientes asimilados por la planta proceden directamente de los aplicados disueltos en la solución nutritiva, ya que ninguno queda almacenado en el sustrato. Los sustratos con CIC media o elevada (>20 meq/100g) y los suelos en general, pueden mantenerse con un riego fertilizante intermitente, si bien, es preferible una aplicación de solución de fertirriego siempre, ya que de este modo se puede mantener un equilibrio óptimo continuo de elementos nutrientes según las necesidades de la planta.



      - El suelo/sustrato con cierta CIC va a retener o almacenar los
El potasio es retenido con menor fuerza que el calcio y el magnesio
nutrientes que son absorbidos en forma catiónica, mientras que los nutrientes de carácter aniónico, estarán sujetos a un elevado riesgo de lixiviación o lavado excepto el fósforo que en determinadas situaciones puede quedar retenido los coloides orgánicos e inorgánicos, generalmente a través de los  puentes de calcio. La no retención de aniones es especialmente importante en el caso del nitrógeno. Frecuentemente el 50-70 % del nitrógeno aplicado en forma nítrica se  pierde por lixiviación. La utilización del  riego por goteo y el control en la fertirrigación consiguen una importante reducción  de estas pérdidas.

          - El potasio es retenido con menor fuerza que el calcio y magnesio, es extremadamente soluble y dado que es un nutriente requerido en cantidades importantes, frecuentemente, la cantidad almacenara resulta insuficiente. Sus pérdidas por lixiviación también pueden ser importantes

       - Cuando manejamos sustratos con CIC nula o baja y/o de naturaleza inorgánica,  no se deben aportar fertilizantes amoniacales y/o ureicos. Solo en cantidades muy reducidas.

       2.- La tolerancia a la salinidad de la especie cultivada: cada planta tiene unos límites tolerancia a la salinidad, por encima de los cuales, la presión osmótica generada en el entorno radical impide la absorción normal de agua del cultivo, necesitando el vegetal un aporte energético suplementario para su nutrición hídrica, lo que repercute marcadamente en el rendimiento del cultivo. Cuanto mayor sea la presión osmótica o la conductividad eléctrica (CE) de la disolución del suelo/sustrato, más lenta será la absorción de agua. Además, conviene aclarar algunos aspectos:

-                    La salinidad afecta a las plantas de dos formas distintas: a través del

contenido salino total y por toxicidades específicas de los distintos iones (sodio, cloruros, boro, sulfatos, etc.).
 


Bajo climas áridos con ausencia de lluvias que permitan un lavado de las sales del suelo en profundidad, como ocurre en el sureste de España y en cultivos protegidos, se favorece la acumulación de sales en el suelo, más aún si se emplean aguas de elevado contenido salino y/o existe un uso inadecuado de fertilizantes.

-         Es por esto, que sea necesaria una correcta dosificación del abonado y el uso de aguas de riego de buena calidad o al menos, acordes con el cultivo establecido. Por esta razón resulta imprescindible el control exhaustivo de la CE

-        Cada planta tiene unos límites de tolerancia a la salinidad, si bien éstos son mayores en invierno y en estado adulto que en verano y plantas jóvenes. En cualquier cultivo, su rendimiento no se ve afectado conforme va aumentando la salinidad, hasta alcanzar un nivel (valor umbral) a partir del cual el aumento progresivo de la salinidad conlleva una progresiva disminución más o menos rápida de la producción.


3.- Otros aspectos a tener en cuenta de cara a la nutrición mineral de las plantas se reseñan a continuación.

 -  La absorción de nutrientes está influida determinadamente  por la
temperatura del suelo/sustrato. Ante situaciones frío se produce un descenso en la absorción de aniones (fosfatos, nitratos, sulfatos) en relación a la absorción de cationes (potasio, calcio, magnesia, amonio). Además, se necesita más energía y mejor oxigenación de la raíz para la absorción de aniones que de nutrientes catiónicos.

- El potasio favorece el almacenamiento de los azúcares formados, mientras que el nitrógeno promueve su utilización para la construcción de nuevas células. Esto hace que la relación N/K sea de vital importancia para controlar procesos como desarrollo vegetativo, floración, maduración de frutos, formación de semillas, dureza de tallos, etc... En general, un aumento de la energía radiante provoca mayores necesidades de nitrógeno y menores de potasio.
  
-  El desequilibrio entre los diferentes elementos nutritivos puede causar problemas graves de antagonismos que dificultan la correcta absorción mineral. Especialmente importantes son la relación K/Mg, K/Ca y Ca/Mg. Estos tres elementos deben guardar una correcta proporción entre ellos. Las deficiencias de micronutrientes, frecuentemente son causadas, más que por su escasez, por interacciones debidas a un exceso de otros nutrientes.

-    El K y el Ca son los dos únicos iones que pueden ser deficientes como consecuencia de la salinidad en el medio radicular. Altas concentraciones de ion Na en la disolución del suelo pueden limitar notablemente la absorción de Ca y en menor medida la del K, ya que la absorción de este ion se efectúa a través de un proceso altamente selectivo.

-     También parece existir una concentración óptima de nitratos en función del grado de salinidad de la solución, más concretamente en función del nivel de cloruros existente. Así pues, existe un claro antagonismo entre N03- y Cl-, de manera que un incremento del primero se traduce en una disminución en la absorción del segundo y a la inversa. Sin embargo, cuando la fuente nitrogenada está bajo forma amoniacal, y esta no está sujeta a rápidos procesos de nitrificación (caso de fertirrigación con riegos frecuentes), se produce una acumulación de cloruro en la planta, con lo que podría agravarse más la situación.

4. El factor pH

         Un pH adecuado nos proporciona múltiples aspectos ventajosos, los dos principales se citan a   continuación:

1.- pH óptimo para la disponibilidad de elementos nutritivos

Influencia del pH en la absorción de nutrientes
-                    Cada uno de los elementos esenciales para las plantas presentan un rango de pH, en el que las formas asimilables por los cultivos, se encuentran a la mayor disponibilidad. Este rango de pH es variable para cada uno los nutrientes esenciales, presentándose en torno a pH 6.5 la mejor disponibilidad de la mayor parte de los elementos nutritivos. Por esta razón, el pH de las soluciones nutritivas bajo fertirrigación en general, se establece en torno a 5.5, este valor con los posteriores reequilibrios, generalmente asciende hasta 6.0-6.5 a la salida del emisor.

-  Existen además, unos valores de pH óptimos para la absorción y funcionamiento radicular de cada especie. De esta forma, existen plantas que se adaptan mejor a niveles bajos de pH (especies acidófilas) y otras que, por el contrario, se desarrollan más adecuadamente en condiciones de pH superiores (especies neutrófilas o basófilas). Este factor, aunque generalmente muestra menor importancia que la disponibilidad de elementos nutritivos, también conviene tenerlo en cuenta.

2.- Prevención y/o eliminación de obstrucciones y depósitos en redes de riego y emisor
- Las obstrucciones de emisores y redes de riego suceden fundamentalmente
Gotero de una red de tuberías de riego
por tres causas diferenciadas: físicas (sólidos en suspensión), biológicas (bacterias y algas) y químicas (formación de precipitados).
- El carbonato cálcico es el constituyente más común de las incrustaciones, generalmente en la forma mineral de calcita que se forma a las temperaturas comunes dentro de los sistemas de fertirrigación.
 -   Resumiendo, el pH en las soluciones de fertirrigación, debe ser tal que permita estar disueltos a la totalidad de los nutrientes sin dañar las raíces, evitando de este modo la formación de precipitados.

6.- ANALÍTICAS
Para hacer un buen plan de abonado en un cultivo intensivo bajo plástico son cuatro las ideas a tener en cuenta:
-                    Lo primero que habría que hacer es una toma de muestras del suelo 
Toma de muestras de suelo
antes de la plantación, para proceder al “análisis de caracterización” o “análisis de fertilidad” del suelo. A partir de estos datos evaluamos la cantidad de fertilizantes que nos va a equilibrar las arcillas del suelo.
-                    Después habría que hacer una “analítica de agua”, para saber de qué elementos nutritivos disponemos y en función de esta establecemos una solución nutritiva inicial.
-                    Con esta solución nutritiva al cabo de doce o catorce riegos realizamos un “análisis del extracto saturado” de ese suelo, que nos indica el comportamiento del suelo respecto a esa solución nutritiva inicial y de esa forma irla corrigiendo. Es decir cómo está absorbiendo los iones la planta y que correcciones debemos hacer en el abonado
-                    Además de estos tres aspectos anteriores, la “analítica foliar”
Toma de muestras para un análisis foliar
 periódica, que nos dice la eficiencia de capturación de los iones de la solución nutritiva. También nos indica que  cada vez que hay alguna interpretación un poco compleja de alguna situación extraña que surja, nos va a revelar mucho de cómo se está comportando la planta.  
Es decir las analíticas son fundamentales a la hora de hacer una buena programación de nutrición vegetal, y hay que distinguir si en cultivo está sobre suelo o sobre sustrato inerte.
          Como hemos comentado anteriormente antes de poner la plantación se realiza lo que se conoce como “análisis de fertilidad” que consiste en tomar quince tomas de suelo, a lo largo del invernadero y en zigzag, y de forma aleatoria, apartando la arena y el horizonte orgánico previamente con una azada, y realizar la toma con un tubo metálico adaptado a esta función, con una profundidad siempre fija, al igual que la muestra de suelo que se toma es siempre en la misma cantidad.
         Cuando las muestras se analizan, podemos corregir el suelo con un abonado de fondo.
         La toma de muestras se puede realizar también con una azada, pero hay tres diferencias con respecto a la barra:
-                    Una barra nos permite tomar un horizonte del suelo de una forma muy homogénea, sin que haya mayor o menor presencia de las capas superiores e inferiores sobre las demás.
-                    En segundo lugar la facilidad. Con una azada como hay que tomar quince muestras, nos llevaría más tiempo.
-                    Y en tercer lugar con una barra la profundidad de la muestra es misma en todas las zonas, lo cual no ocurriría con una azada.

El análisis del extracto saturado sigue el mismo método de obtención de muestras, pero con una diferencia y es que el punto de toma de muestra tiene que ser en un punto geométricamente situado entre dos plantas y dos goteros.
Seguidamente todas las muestras se vierten a una bolsa que es llevada al laboratorio.
En cuanto al análisis foliar son también quince las muestras a tomar y la hoja que se elige es siempre la primera bien formada empezando por arriba. Al igual que en el caso del suelo las vamos recogiendo en una bolsa. Hay que despreciar las jóvenes y las muy maduras y es simplemente por método, el estándar e internacionalmente está admitido que es elegir la primera la primera hoja bien formada empezando por arriba.
Y en cuanto al análisis de agua hay que tomar una serie de precauciones:
-              El recipiente debe de estar limpio y debe de ser de plástico o de vidrio.
-          El tapón debe ser también de plástico o vidrio esmerilado y no puede ser de chapa.
-     Y en tercer lugar hay que tomar medio litro de agua, como cantidad mínima a recoger.
-            Es fundamental recoger el agua que esté cayendo a la balsa y no la que está almacenada en la balsa.
-         Y si se toma desde el mismo pozo hay que esperar un tiempo a que el pozo se equilibre y transcurridos quince o veinte minutos es cuando hay que hacer la toma.

         Es importante que las muestras sean representativas de toda la finca y que pase el menor tiempo posible, entre la toma de las muestras y el análisis, para evitar alteraciones en la composición.
         Posteriormente nos trasladamos a la consultoría, para conocer la metodología a seguir en las distintas analíticas, y para ello nos trasladamos al primer laboratorio donde se reciben las muestras.
         Lo primero que realizan al recibir las muestras es el secado del suelo, para ello las muestras se vierten en bandejas de plástico y se deja un tiempo hasta
Secado de las muestras de suelo
que quede a un equilibrio con la humedad medioambiental.
         El color del suelo no te indica el grado de humedad. Donde realmente nos debemos de fijar es en la textura; que a la hora del tacto si te manchas los dedos al cogerlo, con un aspecto pulverulento o pegajoso cuando lo tocas.
         Una vez que la bandeja con la muestra del suelo está seca es el tamizado de la tierra para obtener la fracción más fina de la tierra. Todas las muestras se analizan sobre la fracción más fina del suelo, por debajo de dos milímetros de diámetro de los gránulos.
         De la fracción fina se obtienen dos submuestras con el objetivo de
De la fracción fina del suelo se obtienen dos submuestras
separar la analítica del suelo en dos partes: con una se hace el extracto saturado del suelo y con la otra obtener todos los parámetros de fertilidad del suelo. Esto se hace en unas tarrinas de plástico.
         En cuanto al análisis del extracto saturado lo que hacemos es simplemente saturar el suelo con agua, hasta conseguir una pasta sin que haya agua en esceso en la muestra. Es decir simplemente que el suelo haya absorbido toda el agua que pueda absorber.
         El objetivo de esta pasta es que todos los iones del suelo pasen a la fracción de disolución del suelo, para luego hacer el análisis en sí, y saber qué tipo de sales y en qué cantidad se han acumulado en ese suelo.
Posteriormente se pasa la pasta saturada a un filtro Bulnes que extrae la
Filtro Bulnes
fracción líquida del suelo mediante vacío. Lentamente van cayendo las gotas del extracto saturado del suelo y simplemente con una pequeña cantidad ya se puede realizar la analítica, ya que posteriormente se añade un poco de agua porque el agua inicial llevaría mucha concentración de iones.
Luego ya en laboratorio se analiza igual que si fuese una muestra de agua.
         Una vez que se han preparado convenientemente las muestras, e identificadas en las bases de datos informáticas,  procedemos a realizar los análisis de las distintas muestras, en el laboratorio.
         De la tarrina que se ha obtenido una muestra de suelos sólida, se hacen varias determinaciones: la textura que se realiza mediante un método basado en la sedimentación; cogemos una muestra de suelo, le añadimos agua y mediante una fórmula matemática calculamos la textura.
         Con otra muestra sólida con una serie de reactivos se determina el fósforo, materia orgánica y todos los parámetros de un análisis de fertilidad como son la capacidad de cambio, carbonatos totales, carbonato cálcico, etc.
         Para ello previamente se añade agua a la muestra de suelo en proporción uno-dos, es decir una parte de suelo por cada dos de agua: por ejemplo diez mililitros de agua por cada cinco miligramos de suelo.
En la probeta medimos pH y CE
         En esta probeta es donde medimos pH y conductividad eléctrica, y en función de esos valores se hace o no un extracto saturado según criterios químicos.
         Si la conductividad sobrepasa unos valores altos, se prevé que en ese suelo hay un acúmulo de sales y se hace un extracto saturado para ver qué tipo de sales se han acumulado.
         De la muestra que hemos obtenido por vacío en función de su pH y conductividad haremos una disolución, porque se prevé que los elementos nutritivos van a estar muy concentrados en un principio.
         Una vez que la muestra se ha diluido se analizan cationes y aniones. Los cationes se determinan mediante un espectrofotómetro de absorción atómica y los aniones mediante cromatografía iónica. Esto se realiza automáticamente cargando en cada caso cien submuestras de suelo.
         En un análisis de agua los parámetros iónicos van a ser los mismos: pH, conductividad, cationes y aniones, pero que en este caso se analizan también microelementos que se encuentran en menor proporción en el agua y el boro.
         Y el análisis foliar el tratamiento previo de la muestra es una digestión ácida, para conseguir que esa muestra sólida se convierta en una disolución. Después medimos cationes y aniones de esta disolución con técnicas parecidas a las de un análisis de suelo y luego se analiza el nitrógeno total que es un parámetro muy importante en análisis foliares, que se hace con un valorador Yezdal.
         Todas estas analíticas se pasan al técnico que lleva la finca y le hace el informe adecuado: mejora del suelo, enmiendas o abonado de fondo y todo lo que haga falta en función de ese análisis.

7.- ELABORACIÓN DE LA SOLUCIÓN NUTRITIVA
Posteriormente, los datos de los análisis de suelos, de agua y foliares, pasan al gabinete técnico, en cual analiza la situación de la explotación y realiza el plan de abonado, mediante un programa informático que ha diseñado la misma empresa.
         Un buen programa informático ahorra mucho tiempo a la hora de
Programa informático para elaborar la solución nutritiva
elaborar la solución nutritiva. Podemos hacer una solución nutritiva en diez o quince segundos, y esto es muy importante cuando se está dando asesoramiento técnico a cientos de hectáreas. Si lo hiciésemos a mano tardaríamos en cada solución entre quince y veinte minutos, e incluso algunos un poco más complicados nos llevaría más tiempo (alrededor de tres cuartos de hora).
         Con un buen programa informático además se pueden obtener gráficos de las distintas necesidades nutritivas según especies y variedades, y podemos llegar a detalles de nutrición por ejemplo para un pimiento cuya maduración es en rojo o un pimiento cuya maduración es en amarillo, o es california o tipo lamuyo. A este nivel de precisión solo se puede llegar cuando hay una base de datos histórica con un buen programa informático.
         Para manejar grandes superficies de terreno se ha diseñado un programa donde colocamos los parámetros del agua en una fila, el pH y conductividad y a partir de aquí calculamos los milimhos que necesitamos para abonar.
         Si por ejemplo la planta necesita 11 milimhos de nitratos y el agua tiene cero, se aportan los once con el abonado. Si necesita seis de potasio la planta y el agua tuviese 0,29 milimoles por litro se aportan 5,71 que sería la diferencia.
Estos cálculos lo hace automáticamente el programa informático e incluso elige los abonos a aplicar. Puedes tener la opción de utilizar un abono o no.
Reparto de los 18 milimhos de nitrato
Así observamos como los dieciocho milimhos por litro que necesita la planta, el programa los aporta mediante 4,3 de ácido nítrico, 5,3 de nitrato de cal,  5,7 de nitrato potásico y 2,7 de nitrato amónico, pero hay que tener en cuenta que en hidropónico el nitrato amónico no se puede utilizar, y se usa es a muy pocas concentraciones, por lo que el programa tiene la elección de coger un determinado abono o no.
Luego en la parte de debajo de la hoja de cálculo, el programa informático reparte los abonos en los distintos tanques. El programa te dice el caudal que tiene que salir de cada uno de los tanques y el porcentaje a la cual tenemos que poner la máquina de riego para que salga la solución nutritiva que nosotros queremos.
Se puede incluso cambiar la superficie del terreno, por ejemplo podemos marcar cinco mil metros cuadrados de superficie, con lo que se modifican los caudales pero los porcentajes se mantienen constantes, ya que no depende de la superficie.
Lo podemos diseñar también para dos tanques de abono. Así el nitrato potásico se puede combinar con el calcio y con el fósforo, pero hay algunos abonos que no se pueden mezclar porque pueden precipitar dentro del tanque.
De esta forma con el nitrato potásico podemos equilibrar el peso entre los dos tanques, para que el volumen de abono en cada uno de los dos tanques sea aproximadamente el mismo.
Hacemos esto, porque si un tanque estuviese mucho más cargado que el otro, aunque le pongamos a la máquina porcentajes del 50 por ciento en cada tanque, va a notar diferencias de conductividad en cada uno de los tanques. Es decir, al equilibrar la cantidad de abono en cada uno de los tanques, la máquina trabaja mucho mejor.
      El programa informático aborda también la típica abonadora, donde
Reparto de abonos en una abonadora
marcamos por ejemplo cuarenta minutos de riego a una superficie de dos mil metros cuadrados y te da un abonado por kilos de cada abono.

Desde que se llevan programando las mejoras en nutrición vegetal, ya nadie vuelve al sistema de equilibrios de abonados que antes se hacía. Se ha visto que las plantas son más vigorosas, más resistentes frente a plagas y enfermedades, y sobre todo más productivas. Al igual que pasa en humanos, ya que las plantas no dejan de ser seres vivos, un buen sistema inmunológico les crea mayor resistencia frente a plagas y enfermedades. Hay tratados y tesis que hablan de esta relación. Lógicamente habría que hacer un buen tratamiento fitosanitario, porque todo va unido, a la hora del buen funcionamiento de la planta. Todo es como un gran engranaje donde si se rompe alguna pieza, no llegamos al éxito final.
La aparición en el mercado de los automatismos de riego y su posterior desarrollo, está permitiendo la implantación de sofisticadas técnicas de nutrición vegetal, que multiplican la productividad de los cultivos y consiguen una mayor eficiencia, en los demás factores de producción.

8.- MARGINALIDAD DE LA NUTRICIÓN VEGETAL
En un principio unas hojas divulgadoras de Extensión Agraria, hace ya muchos años se recomendaban unos abonados por mil metros cuadrados por superficie y riego a manta, con unos fertilizantes orientativos a través del riego por goteo.
El inicio de la nutrición vegetal con aquella base dio lugar a una especie de “marginalidad” de la nutrición vegetal. El sector agrícola en Almería fue evolucionando, mientras que la nutrición vegetal como otras cosas, no han tenido en este campo el desarrollo que deberían de tener.
El campo almeriense se ha desarrollado de una forma digamos un “poco curiosa” donde ha tenido mucha importancia los temas comerciales y la nutrición vegetal ha sido un aspecto de la nutrición en que difícilmente es vendible un “insumo”; son fertilizantes con unos rendimientos económicos no muy grandes comparados con los fitosanitarios por ejemplo.
El tema de la nutrición vegetal es importantísimo en cualquier país, incluso menos desarrollados económicamente que España. La bomba de succión, los tensiómetros, etc., son de uso común.
Bomba extractora de solución del suelo
En Méjico por ejemplo, la toma de disolución del suelo con bombas extractoras se hace con carácter diario o cada dos días y la lectura de los tensiómetros se hace diariamente, y los técnicos o los empleados de las fincas deben de anotar las lecturas en unas hojas específicas. En el sureste español, esto no se hace o no es frecuente. No sabemos a ciencia cierta la razón, ya que si se hiciese los incrementos de producción ya hemos comentado al principio que serían del orden del 20 al 30 por ciento.


9.- ABONADO DE FONDO
El abonado de fondo, aunque apenas se hace en los cultivos intensivos del sureste español, es fundamental, ya que es una base para el futuro éxito de la plantación.
Antiguamente se hacía un abonado de fondo con lo que conocía la gente como supe amoníaco de fondo y potasa, sin saber exactamente por qué se metía esto y era simplemente por tradición.
El abonado de fondo “pretende equilibrar las arcillas o el complejo arcilloso-húmico, antes de la plantación”, para que cuando apliquemos los abonados cuando ya está la planta, los cationes no se queden retenidas en las
Abonado de fondo
arcillas y estén a disposición de la planta.
Una vez que ha terminado una campaña el suelo quedará de una determinada forma, en función de las arcillas que contenga ese suelo. Las arcillas o el complejo de cambio tiene carga negativa, luego tiende a captar a los cationes: calcio, magnesio, sodio y potasio, principalmente.
Un abonado de fondo nos dice que grado de saturación o de falta de bases de cambio tiene ese suelo, para equilibrarlas, con abonados de liberación lenta.
Así un déficit de nitrógeno en un abonado de fondo se corregiría con un sulfato amónico del 21 por ciento. Un déficit de calcio con sulfato cálcico que se conoce como yeso agrícola, o si hace falta también fósforo, con superfosfato de cal, un déficit de magnesio se corregiría con sulfato de magnesio y de potasio con sulfato potásico.
Si logro equilibrar las arcillas en un principio y hagamos el trasplante, la solución nutritiva, teóricamente la interferencia que vamos a tener con las arcillas va a ser menor que si no lo hiciésemos como hemos comentado anteriormente, con lo que garantizo aún más la correcta nutrición.
Para realizar un abonado de fondo, primero arrancamos el cultivo, limpiamos todo el sistema de riego con una serie de productos como el ácido nítrico o el ácido sulfúrico diluido y después se hay que tomar una serie de muestras del suelo, como hemos visto anteriormente.
El problema que tienen los técnicos es que cuando la planta está recién trasplantada se debe de aplicar una solución nutritiva sin saber si es la adecuada.

10.- METODOLOGÍA DEL PLAN DE ABONADO
A través de la experiencia de los técnicos de nutrición vegetal y los datos que te ofrece sobre la absorción de elementos nutritivos que te puede facilitar el centro de investigación de semillas que ha obtenido esa variedad, se calcula una solución nutritiva inicial que se “cree” que es la idónea y se aplica durante 20 o 25 días.
Después hacemos el extracto saturado y vemos si el error que hemos cometido (que siempre se comete un error), se corrige y entonces ya se establece una solución nutritiva ideal. De esta forma se continua con esta solución nutritiva durante un mes o mes y medio, y volvemos a hacer otro análisis del extracto saturado. También se va corrigiendo a medida que va creciendo la planta a lo largo de sus distintos estados fenológicos: enraizamiento, fase vegetativa, floración, cuaje, fructificación, desarrollo del fruto, maduración del fruto, fase degenerativa, etc.

11.- ABONOS
Pero una planta no solamente necesita lo que se denominan como macroelementos: nitrógeno, fósforo, potasio, azufre, magnesio y calcio, sino que necesitan también de microelementos que capturan en menores cantidades que son: manganeso, molibdeno, zinc, boro, hierro y cobre.
Cuando se habla de abonados muchas veces se recurre al término de unidades fertilizantes.
Una unidad fertilizante se corresponde a un kg puro de un elemento elemento nutritivo.
Abonos sólidos
Calcular el número de unidades fertilizantes es muy sencillo. Por ejemplo: si utilizamos un compuesto 8-24-16 NPK, por cada 100 kg de producto estamos aplicando: 8 unidades fertilizantes  de nitrógeno, 24 de fósforo y 16 de potasio.
Pero esto se ha quedado un poco desfasado ya que cada vez se utilizan menos los abonos cristalinos con tres macroelementos, y más los abonos con dos, y las unidades fertilizantes no dejan de ser unidades comerciales y no son unidades de captura de elementos nutritivos por parte del vegetal.
Los cálculos que se deben de hacer en nutrición vegetal no se deben de basar en unidades fertilizantes, sino en los iones disociados en agua.
En los sistemas de riego localizado y los equipos de automatismos de riego que ya están establecidos en el sureste español, es impensable utilizar cualquier fertilizante que no sea de alta solubilidad.
En cuanto a los abonos líquidos y sólidos, ambos pueden convivir perfectamente en el campo, y realmente donde hay que fijarse es en el grado de riqueza y disolución de los abonos.
Dependiendo de distintos abonos solubles de distintas empresas, vienen con más o menos impurezas que esto produce posibles obturaciones en los goteros, en los sistemas de filtrado.
Los abonos líquidos lógicamente dan una mayor comodidad al agricultor
Abonos líquidos
porque se llenan los tanques son soluciones definitivas, son abonos que en la mayoría de las ocasiones vienen ácidos con lo cual el mantenimiento de las instalaciones de riego es más óptimo. En aguas salinas son abonos fácilmente utilizables.
Los abonos sólidos de alta solubilidad, con los tanques de abonos de mezcla que se utilizan son altamente disociables y nos permiten concentraciones distintas, cosa que en los abonos líquidos te tienes que adaptar a la concentración de abono previa del fabricante.
En fin, que son muchos factores pero que conviven perfectamente unos con otros.

Una consultoría dedicada a la nutrición vegetal debe estructurarse como un grupo de empresas y para la nutrición vegetal deben disponer de un laboratorio de análisis agrícolas, luego está el departamento de informático implicado en el desarrollo de softwares y todo lo relacionado con mejoras y avances tecnológicos dedicados a mejoras de los cálculos nutritivos, y luego está la consultora con todo el equipo técnico que asesora a los agricultores sobre la nutrición vegetal y los planes de abonados para sus fincas. 
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