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jueves, 17 de marzo de 2016

CULTIVOS SIN SUELO: PRIMERA PARTE

        
   En este blog hemos tratado distintos cultivos sin suelo, sobre todo, lana de roca y perlita de forma general, y en distintos cultivos.

También nos hemos adentrado en el cultivo de la fibra de coco, el cultivo en arcilla expandida, NGS y el cultivo aeropónico. Pero queríamos tratar de forma profunda el cultivo sin suelo, “en su totalidad”.
1.-CONCEPTO Y DEFINICIÓN DE CULTIVO  SIN SUELO.
Por cultivo sin suelo, se entiende cualquier sistema que no emplea el suelo para su desarrollo, pudiéndose cultivar en una solución nutritiva, o sobre cualquier sustrato con adición de so lución nutritiva.
Hidropónico procede de las letras griegas hydro (agua) y ponos
(trabajo), literalmente trabajo en agua, este término es conocido  mundialmente y únicamente varía la pronunciación  (Steiner A., 1968).

En la práctica, se consideran sistemas de cultivo hidropónico, aquellos que se desarrollan en una solución nutritiva o en sustratos totalmente inertes y a los sistemas que cultivan en sustratos orgánicos, como cultivo sin suelo.
Desde un punto de vista más exhaustivo, los cultivos sin suelo se pueden clasificarse en:
1.- Cultivos hidropónicos (cultivo en agua más nutrientes o sobre materiales inertes).
No utilizan  ningún  sustrato  para el desarrollo  de la raíz. En  este caso el sistema radicular puede crecer en el seno de una solución nutritiva  (agua más elementos minerales) convenientemente  oxigenada,  dando  lugar a lo que se suele  denominar “Sistema Hidropónico Puro”.
En estos últimos sistemas  puede crecer en el aire y la solución nutritiva,  es pulverizada convenientemente  para que moje las raíces y éstas puedan nutrirse, dando lugar a lo que se denominan  cultivos aeropónicos.
2.- Y cultivos en sustrato. Cultivo sobre materiales químicamente activos, con capacidad de intercambio catiónico.
Son aquellos que utilizan un sustrato, diferente del suelo, para el desarrollo de la raíz, como por ejemplo grava, arena, turba, cortezas de árboles, lana de roca, perlita, etc. El sustrato puede ser cualquier material sólido en el cual las raíces pueden crecer y nutrirse correctamente.
En el campo del sureste español frecuentemente  se confunden  los conceptos de cultivo sin suelo e hidropónico puros, considerándose como sinónimos, ya que a los cultivos en sustrato se les suele llamar “hidropónicos” cuando, como hemos visto con anterioridad, son términos diferentes.
Por solución nutritiva  se entiende, el agua con oxígeno (O2) y todos los nutrientes esenciales para las plantas, disueltos en una forma inorgánica completamente disociada, aunque en la solución pueden existir formas orgánicas disueltas, procedentes de los microelementos en forma de quelato.
Desde hace mucho tiempo, el hombre observó que las plantas podían crecer fuera del suelo, siempre y cuando  existiesen en el medio de crecimiento  de la raíz los elementos  esenciales  anteriormente  mencionados. 
2.- INTERÉS Y JUSTIFICACIÓN DE LOS CULTIVOS SIN SUELO COMO  SISTEMAS PRODUCTIVOS.
En los países desarrollados, la agricultura  se encuentra  cada vez
más condicionada por la mano de obra, ya que es escasa y cara, por lo que supone un importante  input. Ante ello, con el n de mantener  la rentabilidad  de las explotaciones  agrícolas en estos países, sólo cabe una posibilidad.

Es la de aumentar  los ingresos, incorporando  un alto nivel tecnológico a las instalaciones,  de forma que se puedan controlar perfectamente los distintos parámetros ambientales, haciéndolos óptimos para el cultivo y consiguiendo  así elevadas producciones y alta calidad, que de otra forma serían impensables.
En este sentido, los cultivos sin suelo juegan un papel muy importante,  ya que permiten controlar muy bien las condiciones a las que está sometido el cultivo a nivel radicular, cosa que no es posible en el suelo, por lo que las producciones van a ser menores en éste, y resultarán limitantes en sistemas ultracontrolados.
Así, mediante  un buen manejo del sistema es posible aportar  las concentraciones óptimas de los distintos  nutrientes,  manteniendo  unas  adecuadas  relaciones  para que no se produzcan competencias entre ellos. Al mismo tiempo, se puede mantener un alto nivel de humedad  en la rizosfera para facilitar  la absorción  de agua, guardando  una buena aireación para evitar problemas de asxia.
Por otro lado, la repetición de los cultivos en el mismo suelo, ha provocado nalmente la aparición de importantes  enfermedades radiculares, que limitan enormemente las producciones.
Esto ha sido parcialmente solventado mediante la desinfección reiterada de dicho suelo, la utilización de portainjertos  y el empleo de variedades resistentes. Sin embargo, el uso de los cultivos sin suelo ha permitido aumentar las posibilidades en este sentido ya que el número de especies patógenas que aparecen en estos sistemas es menor, incluso algunas tienen una incidencia mayor que en suelo.
La existencia de factores limitantes en el suelo natural, particularmente salinización, enfermedades y agotamiento de los suelos agrícolas, hace en algunos casos imprescindible el paso a cultivo sin suelo.
El aumento de producción de un 30% por ciento de media, hace también a muchos agricultores, plantearse la posibilidad de cambiar de cultivo.
Además la desinfección es más sencilla y controlable,  y la renovación  periódica de los sustratos, permite evitar el arraigo de las enfermedades.
3.- VENTAJAS E INCONVENIENTES DE LOS CULTIVOS SIN SUELO.
Ø VENTAJAS
1) Se obtiene una óptima relación aire/agua en el sistema radicular de la planta, favoreciendo por tanto el desarrollo del cultivo.
2) La nutrición está mucho más controlada que en los sistemas
de cultivo  en suelo, puesto que no existen interacciones. Se emplea una solución nutritiva directamente o aplicada a un sustrato totalmente inerte, sin actividad química, o sobre sustratos con una baja capacidad de intercambio catiónico.

3) En sistemas cerrados, en donde el drenaje es reutilizado, se puede conseguir un ahorro de agua y fertilizantes. Por el hecho de tener controlados dichos drenajes, se evita la contaminación de suelos y acuíferos.
4) Se pueden emplear sustratos distintos a los comercialmente conocidos, y procedentes de residuos, la fibra de coco, ladrillo  triturado, fibra de madera, residuo de la industria del corcho, etc., con muchas posibilidades y con posibles soluciones por explotar a nivel local.
5) Al emplear en la mayor parte de los casos sustratos totalmente inertes, con ausencia de enfermedades típicas del suelo, convierten al sistema de cultivo sin suelo, como una buena alternativa al empleo de desinfectantes de suelo, con el consiguiente ahorro económico por parte del agricultor.
6) Generalmente se obtiene en los cultivos una ena uniformidad,  que facilita las labores culturales, como podas, entutorados, etc...
7) Se suprimen los trabajos de incorporación  de abonados de fondo, preparaciones de suelo y eliminación  de malas hierbas, mejorando en general las condiciones de trabajo. En determinados cultivos como el fresón cultivado en invernadero, la posibilidad  de montar el sistema en altura, puede facilitar la recolección.
8) Se puede conseguir una mayor precocidad y mayor potencial productivo,  debido a que la planta cuando toma la solución nutritiva, consume menos energía para su desarrollo que en los sistemas de cultivo en suelo.
Ø INCONVENIENTES.
1) En las instalaciones donde se trabaja a solución perdida, el sistema puede ser contaminante, cuando se evacuan los drenajes al suelo.
2) Pueden aparecer, y de hecho aparecen, enfermedades de raíz, por ausencia de mecanismos de defensa en los sustratos. Un ejemplo es el Phytium que actúa en sistemas de cultivo sin suelo sobre plantas adultas, produce enanismo acusado y llega a matar las plantas.
3) El sistema requiere de una mayor precisión en el manejo del riego y la nutrición.  En cultivos sin suelo generalmente se trabaja con bajos volúmenes de sustrato, con poca reserva de agua y un error puede traer consecuencias fatales.
4) En sustrato se da una menor inercia térmica que en el suelo,
y los cultivos están más expuestos a los posibles cambios de temperatura ambiental.
5) El establecimiento de un cultivo sin suelo, supone un mayor coste de instalación, tanto por los elementos de riego, por la conveniencia de adecuar el cabezal de riego, la adquisición de contenedores y sustratos.
3.-ANTECEDENTES Y EVOLUCIÓN.
Ya en el siglo pasado, los cultivos sin suelo se empezaron a utilizar como medio de investigación  en siología y nutrición  vegetal, y aún hoy día se siguen empleando con tal n.
A nivel comercial, las primeras aplicaciones fueron muy especiales. Así por ejemplo, es conocido el uso que hizo de estos sistemas el ejército americano  durante  la II Guerra Mundial en las bases militares de las islas del Pacíco, con el n de alimentar a las tropas. Se trataba  de cultivos en grava que requerían  unos costes de instalación muy altos. Además eran muy pesados y por tanto jos, y necesitaban  de desinfección.
Es en los años 70, los cultivos sin suelo se empiezan a implantar seriamente a nivel comercial, gracias a la aparición  de los primeros elementos móviles, como los sacos de turba o el NFT. Sin embargo, en aquella época, el nivel tecnológico existente hacía complicado el manejo de los sistemas cerrados, y por ello fueron postergados.
Pero es en los años 80, cuando se produce la auténtica expansión  de estos cultivos, gracias a la aparición  de sustratos  articiales  inertes tales como la lana de roca o la perlita que, junto con los avances producidos en instalaciones y automatismos de control, han permitido obtener producciones muy elevadas.
Actualmente existen en Europa amplias zonas invernadas  de cultivos sin suelo y, en algunas de ellas, estos sistemas superan en supercie, a los que aún utilizan el suelo como medio de cultivo.
                 4.-SITUACIÓN ACTUAL.
En la actualidad,  los cultivos sin suelo se han impuesto de forma clara en las producciones hortícolas bajo invernadero, de forma
que, en determinados  países, el 100% de la supercie dedicada
a algunos cultivos está sometida a estos sistemas de producción.

Esto es por ejemplo lo que ocurre en Holanda, con ciertas producciones hortícolas como tomate, pepino o pimiento.
Sin embargo, los cultivos de hoja se han desarrollado poco en estos sistemas, debido al encarecimiento  que supone el empleo de un número elevado de unidades  de cultivo ocasionado por la alta densidad de plantación  necesaria.
En lo que se reere a flor cortada, la incidencia de los cultivos sin suelo es variable según especies. Así, por ejemplo, es alta para rosas y gerberas, y baja para claveles (por la alta densidad que requiere, por tratarse  de una or barata) y crisantemos (igualmente por la densidad necesaria, el ciclo corto de cultivo que presenta y la facilidad de manejo en suelo).
Si consideramos  el desarrollo de los cultivos hortícolas  por países, se observa que la evolución de estos sistemas ha sido paralela a la de los invernaderos  y su tecnología, de forma que en Europa resulta mayor en los países del norte (Holanda, Gran Bretaña, etc.). No obstante, poco a poco, también empiezan a emplearse en los países del sur.

5.- LOS CULTIVOS SIN SUELO EN EL SURESTE ESPAÑOL.
La introducción  de los cultivos sin suelo en el sureste español tuvo lugar a nales de los años 70, con la aparición de los sistemas de cultivo en sacos de turba y el NFT.
Sin embargo, en aquella época resultaron poco interesantes,  debido fundamentalmente al bajo grado de tecnicación  existente  y al escaso nivel de formación  del agricultor. Además, había un sistema de preparación del suelo bastante ecaz como era el enarenado, el cual estaba muy difundido en la zona.
Durante los años 80, el avance de los cultivos sin suelo fue muy lento y apenas signicativo,  si exceptuamos el uso que se hizo de los mismos en la empresa Quash, S.A. Fue a nales de los 80 cuando, debido a la presión ejercida por las empresas comercializadoras de sustratos, los cultivos sin suelo empezaron a despegar en Almería.
Si bien había agricultores que optaron por los cultivos sin suelo debido a otras circunstancias,  como es la aparición  en los suelos de enfermedades importantes  (nematodos, fusariosis, etc) o simplemente para conseguir un mejor control del cultivo y mayores producciones.
Sin embargo, fue en la década de los 90 cuando produjo, el
avance más signicativo.  Curiosamente este desarrollo fue motivado en gran medida por cuestiones económicas  y ya, hoy día, resulta poco rentable la ejecución del enarenado  tradicional  y, costoso un cultivo sin suelo y se está haciendo mucho un semihidropónico sustituyendo la capa de estiércol por fibra de coco (enficonado).
En cualquier  caso, actualmente  el grado de tecnicación  alcanzado por la agricultura del sureste español es bastante signicativo, al igual que la preparación media del agricultor al haberse producido un cambio generacional, con lo cual ambos factores ya no son obstáculo,  para el desarrollo de los sistemas de cultivo sin suelo.
En la actualidad,  se estima que la supercie ocupada por estos cultivos en Almería es de unas 4000 ha, prácticamente  en su totalidad  como cultivos en sustratos,  y se reparten casi al 50% entre lana de roca y perlita; otros sustratos como la bra de coco se encuentran  muy por detrás de los anteriores, aunque últimamente está teniendo un gran auge. 
Fundamentalmente se destinan  al cultivo de tomate y pepino, se ha superado el tabú que se produjo en pimiento y  también se emplean para el desarrollo de otras especies como melón, calabacín, sandía, etc.

domingo, 13 de marzo de 2016

FÁBRICA DE PRODUCCIÓN INTENSIVA DE LECHUGAS


Esta fábrica cultivará medio millón de lechugas al día de forma automática.

Hace unos meses conocíamos un informe que nos decía que la tecnología había conseguido crear hasta 2011 más puestos de trabajo de los que ha "quitado". Será complicado mantener esa tendencia con avances como los que se producirán en una fábrica en Japón que iniciará su construcción el año próximo.

En esa fábrica se empezarán a producir hasta 30.000 lechugas en
un solo día a partir de 2017, y en cinco años la estimación del fabricante es alcanzar la increíble cifra de medio millón de lechugas al día. El coste de la fábrica será de unas 16 millones de dólares.

Se producirá todo casi sin intervención humana.

En la futura fábrica japonesa de Spread Co. cuatro de las seis fases para el cultivo de las lechugas están ya completamente automatizadas y no necesitan intervención humana. Tan solo la plantación de las semillas (para la que se está trabajando ya en un sistema automático) y la germinación requieren de la presencia de un humano. En el caso de esta segunda fase hay que controlar que la germinación ha sido adecuada de forma visual, pero no tardarán en poder disponer también de una
gestión basada en reconocimiento de imágenes.

Una vez germinada la lechuga, tanto el transplantado, cuidado, recogida y empaquetado son completamente realizados por sistemas y robots, que dejan el producto en perfecto estado y listo para ser distribuido a las tiendas.

El coste inicial de la fábrica es alto pero con la automatización, una vez en marcha, la producción supone un ahorro del 50% que en la agricultura tradicional, además de optimizar mucho más el espacio. Para este tipo de invernaderos de interior se está optando por rehabilitar antiguas fábricas de empresas tecnológicas, especialmente relacionadas con la electrónica.

La fabricación de verduras, especialmente las lechugas, en interior y de forma más o menos automatizada no es algo nuevo. Philips tiene
un próspero negocio en la iluminación LED de este tipo de instalaciones que permite a los "agricultores de interior" controlar al detalle la producción, al tiempo que ahorran entre un 30 y un 50% de energía. Otras compañías como Panasonic también disponen de inversiones en estas fábricas con paneles solares y equipos informáticos.

En Japón ya se producen en este tipo de instalaciones del orden de 10.000 lechugas al día usando iluminación LED en invernaderos muy avanzados tecnológicamente, pero con este nuevo megainvernadero de Spread Co. esa cifra será muy pronto del pasado.

Fuente:Hortoinfo

jueves, 3 de marzo de 2016

MICROPOPAGACIÓN DE PLANTAS

1.- INTRODUCCIÓN.
             La micropropagación, es una técnica de multiplicación, basada en
la potencialidad organogenética de las células vegetales, y consiste en cultivar “in vitro”, sobre substratos apropiados, células aisladas, porciones más o menos limitadas de meristemos de yema, ápices vegetativos al comienzo de su desarrollo o pequeñísimas estaquillas herbáceas unigemas (microestaquillas).

       Normalmente, el material de partida utilizado en la micropropagación de plantas, está constituido por porciones apicales de brotes en crecimiento activo, o bien yemas  o fragmentos de ápices meristemáticos. A estos últimos, se recurre cuando se intenta obtener plántulas, exentas de virus, ya que los explantos conseguidos de
esta forma, están constituidos por células que con mucha
probabilidad, no están infectadas.

             Incluso la célula más diminuta de una planta, posee el asombroso potencial de convertirse en una planta idéntica a su progenitora, si se dan las condiciones adecuadas. Cualquier célula de una raíz, hoja o tallo dispone de esta capacidad, pero el tejido del interior de una yema, es lo que se utiliza con más frecuencia, gracias a su crecimiento activo y a su buena respuesta en el laboratorio.

Desde hace 50 años se ha demostrado el avance en el desarrollo de la biotecnología vegetal, principalmente en la propagación de especies vegetales. Muchas veces, insisto, he pensado en la superioridad del Reino Vegetal sobre el Vegetal en algunos aspectos, y el tema que vamos a tratar es uno de ellos.

Como es capaz, un ser vivo, a partir de una célula, producir otro, con las mismas características genéticas que el anterior.

Para este propósito existe toda una tecnología biológica repartida por grandes laboratorios e invernaderos de diferentes países, que resitúa ganancias en miles de millones de dólares. A este sistema de propagación se le conoce como micropropagación, que tiene como base principal el cultivo in vitro de tejidos vegetales, una de las más importantes aplicaciones para la producción masiva de plantas de interés económico o biológico.


También se le suele denominar con el término “cultivo in vitro de tejidos”, que significa cultivar algunas partes de las plantas también llamados “explantes”, como segmentos de hoja, tallo y raíces, además de otros tejidos u órganos vegetales, dentro de un frasco de vidrio, en un ambiente artificial, en los que deben de controlarse la asepsia, el crecimiento y el desarrollo de estos diferentes tejidos. No deben de crecer microorganismos como bacterias y hongos, y los tejidos o plantas deben de mostrar un óptimo desarrollo.

             2.- PROCESO.
             El proceso de “cultivo in vitro”, comprende las siguientes fases:

             1.- Esterilización de las superficies. El material vegetal del cual se
quieren obtener los explantos, debe desinfectarse para impedir posibles contaminaciones de patógenos.

             Para lograr un cultivo “in vitro” de plantas, los tejidos y órganos (incluyendo semillas) deben ser esterilizados de manera superficial (asepsia)

             2.- Obtención de los explantos. Esta operación se lleva a cabo, por personal especializado, que trabaja en condiciones de asepsia, en cámaras de flujo laminar.

La elección del explante para iniciar un cultivo in vitro adecuado,
constituye el primer paso para el establecimiento de los cultivos. Se ha demostrado que la edad fisiológica del explante es un factor importante en la formación de órganos, entre más joven, más fácil será su adaptación y respuesta al cultivo in vitro.

El explante más usado para los procesos de propagación in vitro son las yemas apicales y axilares de las plantas.

Inmediatamente después, se colocan los explantos, previa esterilización, en recipientes de cultivo, por lo general de vidrio, que contienen substrato de agar.

El agar es una sustancia gelatinosa a base de algas marinas, una fuente de energía que suele ser azúcar, un regulador del crecimiento y varias vitaminas. La mezcla de cultivo varía, ya que no todas las especies vegetales responden a las mismas fórmulas.

A estos medios de cultivo se le incorporan combinaciones adecuadas de auxinas y citoquininas, dos de las principales fitohormonas del crecimiento
vegetal. Con la aplicación de éstas y el cultivo controlado como el pH, la luz y la temperatura, es posible reproducir todos los factores que puedan incidir en el crecimiento y desarrollo de los tejidos o de las plantas in vitro.

Los cultivos in vitro se mantienen en cuartos o cámaras de crecimiento con luz artificial, en una temperatura promedio de 25°C, una intensidad de 25 a 35 µmol/m2-seg con un fotoperiodo de 12 a 16 horas de luz.

Aunque de manera comercial existen diversos medios de cultivo, éstos
generalmente se componen de una mezcla de sales minerales (macro- y micro- elementos), vitaminas y sacarosa. La composición del medio depende de la especie vegetal y del tipo de cultivo que se requiere.

    Seguidamente se introducen los tejidos vegetales en tubos de ensayo, semejantes a los utilizados para cultivar las muestras de cualquier tejido, y serán montados en posición inclinada, para que la superficie expuesta sea mayor y que haya más espacio para el crecimiento.

   3.- Proliferación de los explantos. Los cultivos así preparados, se mantienen en cámaras climatizadas a 20-25 ºC y sometidas a una
iluminación de 3.000-5.000 lux, siguiendo adecuados ciclos de fotoperiodo (en general de 16 horas, de cada 24).

En estas condiciones los explantos generan brotes adventicios o axilares que, después de unos dos meses, están dispuestos para ser subdivididos y transferidos a nuevos substratos. El trasplante se repite varias
veces con el fin de obtener, mediante sucesivos cultivos, un número elevado de microestacas.

             Normalmente cada subcultivo, dura aproximadamente un mes, con un coeficiente de proliferación que, en su óptimo, puede alcanzar una relación de 20-1. Dado que la multiplicación in vitro, una vez iniciada, continúa de forma exponencial, con sólo cuatro subcultivos es posible producir en apenas tres meses, más de tres millones de plantas.

             4.- Enraizamiento de los brotes. Los pequeños brotes son inducidos a enraizar modificando adecuadamente el substrato.

             5.- Aclimatización y trasplante. Es la fase final del proceso, durante la cual las plántulas enraizadas se preparan gradualmente, para el cambio de las condiciones ambientales, de las rigurosamente controladas y
uniformes del cultivo in vitro, a las extremadamente variables del cultivo en campo.

Una vez que las plantas se han multiplicado y desarrollado in vitro, éstas deben de trasplantarse a suelo o sustrato específico de cada especie, pasando por un periodo de aclimatación, en el cual se adaptan a las condiciones de humedad de una cámara de crecimiento o del invernadero, disminuyendo progresivamente la humedad relativa e incrementando progresivamente la intensidad de luz.

Las plantas primero se cultivan en contenedores cubiertos por un plástico y posteriormente son plantadas en maceta para su crecimiento y desarrollo en invernadero.

             La evolución morfogenética de los explantos, está regulada por la composición de los substratos y, en particular, por su componente hormonal.

             Es mucho más difícil trasplantar una planta joven que ha sido cultivada en un frasco de laboratorio, al mundo exterior, que trasladar una planta del sistema de nebulización al aire libre.

             El traslado debe realizarse con cuidado y en varias etapas. Primero, las plantas son llevadas a un invernadero, donde la temperatura es alta y la humedad roza el 100 por ciento.

             Después de un determinado tiempo, las plántulas son trasladadas a otro recinto con una temperatura y humedad un poco más bajas, o permanecen en el mismo lugar, pero cambiando las condiciones medioambientales. Cada cambio, sirve para que las plantas se aclimaten de forma gradual al clima del exterior.

             En la fase de proliferación, la presencia de citoquininas en el substrato, es esencial para estimular la formación de los nuevos brotes, ya que suprime la dominancia apical de los empleados como explantos. En la fase de enraizamiento, por el contrario, el substrato no contiene citoquininas, se reducen las giberelinas y se aumenta las dosis de auxinas sobre todo de IBA, para promover la diferenciación de las raíces.

             Los mejores resultados se consiguen cuando, la edad de los órganos destinados a proporcionar los explantos, se tomas de plantas en la fase juvenil o de ramas con características juveniles (hijuelos, chupones, etc.).

             3.- CÁMARAS DE FLUJO LAMINAR.
             Para el crecimiento y enraizamiento de los explantos, se utilizan
unas cámaras con un flujo laminar de calor, para que el medio esté aséptico y podamos operar sobre el con nuestros tejidos, Dentro de las aplicaciones científicas, farmacéuticas y clínicas es indispensable contar con estos espacios que están libres de bacterias o microorganismos, y que no puedan contaminar el espacio de trabajo.

Dentro de la cámara existen unas campanas de flujo laminar, que son aquellas herramientas que nos permiten realmente obtener una zona estéril y segura, para cualquier necesidad que se requiera dentro de un laboratorio.

         4.- VENTAJAS.
Las principales ventajas de la micropropagación residen en la posibilidad de:
Utilizar una o pocas plantas-madres y por ello tener la seguridad de la
clonación. Las plantas obtenidas por este sistema son réplicas exactas entre sí y fieles copias de la planta progenitora.

  1. Obtener un gran número de plantas en un espacio restringido y en un tiempo limitado. Hasta un millón de plantas pueden ser cultivadas en un espacio de 6 por 7,5 metros cuadrados al año.

  2. La micropropagación es un sistema de propagación asexual, a partir de un segmento de una planta madre, que da como resultado la propagación masiva de plantas genéticamente idénticas, denominadas clones. En algunas ocasiones es posible acortar los tiempos de producción de plantas.

  3. El número de individuos obtenidos por este método es muy superior al obtenido por cualquier otro método de propagación, por unidad de

    propágulo.

  4. Con esta biotécnica se incrementa de forma exponencial el número de plantas en microexplantes menores a 1 cm de longitud o de diámetro, en los que se forman minúsculos brotes que se desarrollan hasta la formación de plantas, mediante el fenómeno de la regeneración vegetal.


  • Lo anterior se explica debido a que las células vegetales son capaces de generar una planta a partir de una simple célula, proceso conocido como “totipotencialidad”.

  • Regular los programas de producción viverística, de una forma totalmente desvinculada de la rigurosa periodicidad de los ciclos de cultivo de campo.

  • Facilita el almacenaje y transporte de plantas reales o potenciales.

  •  Obtener plantas exentas de virus, si se trabaja con ciertas precauciones.

  • Permite la obtención de plantas de alto registro fitosanitario, ya que al someter al tejido vegetal a este sistema de cultivo se eliminan totalmente las enfermedades de tipo bacteriano y fúngico y en algunas ocasiones las de tipo viral.
  • Ø       El precio de estas nuevas plantas será razonable en un futuro, gracias a la rapidez con que son producidas. Este método de multiplicación es el más rentable de todos, pero requiere también unas instalaciones más sofisticadas.
  • Ø   
    Los callos son un grupo de células con alta división celular que han perdido el control de la diferenciación, que crecen de modo continuo en forma de cúmulos celulares, a partir de los cuales pueden formarse brotes o embriones somáticos.
  • Ø    Elimina los problemas de largas cuarentenas a que son sometidas las plantas en las fronteras cuando se trata de introducirlas de un país a otro.

  • Para la generación de las plantas, los brotes deben de ser inducidos a producir raíces y los embriones somáticos a germinar. Estos últimos se desarrollan de forma similar a un embrión cigótico (dentro de la
    semilla) a diferencia que los embriones somáticos provienen de células de tejidos vegetativos y no por la interacción de las células sexuales, como es el caso para los embriones cigóticos.
 Estos procesos de regeneración se obtienen por la adición de las auxinas y citocininas (reguladores de crecimiento vegetal), que dependiendo de la concentración y combinación de ambas, será la respuesta regenerativa.
  •    La micropropagación ha encontrado, hasta ahora, aplicación en Fruticultura sobre todo, para multiplicar patrones caracterizados, por una insuficiente capacidad rizógena con las técnicas convencionales de enraizamiento. Se está aplicando en el patrón de melocotonero y almendro GF-677, en el ciruelo GF-43, etc.

             5.- INCONVENIENTES.
             Las condiciones higiénicas del cultivo de tejidos son muy exigentes.
          
        A diferencia de la mayoría de métodos de reproducción, donde
únicamente hay que preocuparse de controlar la presencia de hongos nocivos en el sustrato, en el cultivo de tejidos in vitro tanto el aire como el agua y todos los materiales utilizados tienen que estar absolutamente libres de levaduras, hongos y bacterias. Por lo tanto primero hay que esterilizar todos los materiales, el aire y el agua que entren dentro del área del laboratorio.

             La temperatura, la luz, la humedad y el tiempo también son sometidos a un riguroso control.

             Para medir los ingredientes utilizados en el cultivo, hacen falta balanzas electrónicas suprasensibles. Una fuente fiable de corriente eléctrica es esencial para esterilizar el equipo y mantener las condiciones atmosféricas idóneas.

             Necesitamos autoclaves para esterilizar los tubos de ensayo, y
diverso material, y cámaras de flujo laminar para esterilizar el aire cuando estamos trabajando.

             Todo el equipo necesario hace que la inversión inicial resulte caro.

La formación de plantas en tejidos vegetativos como los tallos y las hojas, puede llevarse a cabo por dos diferentes maneras, en tejidos sin diferenciación celular (callos) y de forma directa en los explantes cultivados, regenerando plantas mediante la formación de brotes (organogénesis) o de embriones somáticos (embriogénesis somática).

El número de plantas que se regenere en un explante y el tiempo de cultivo, dependen de la especie vegetal, en plantas herbáceas pueden producirse un gran número de plántulas por explante en no más de 60 días de cultivo, pero en plantas leñosas o arbóreas solamente unas cuantas y puede lograrse hasta los 180 días. Al cultivarse segmentos de 1 cm2 de hoja de Violeta africana (Saintpaulia), pueden producirse hasta 50 plántulas en 60 días de cultivo; en yemas de aguacate solo se regeneran de 3 a 5 brotes, formando plántulas hasta los 120 días del cultivo.

Debido a lo sofisticado de la técnica, la micropropagación es restringida y aplicada solo en laboratorios de investigación o en grandes empresas que cuentan con recursos para el mantenimiento del proceso y hacerlo costeable económicamente, lo cual es un hecho debido a la gran cantidad de plantas que por esta vía se obtienen.

Es justificable el método solo en plantas con reproducción natural difícil, plantas en peligro de extinción, plantas con características importantes únicas como las transgénicas y plantas de uso ornamental con valor unitario elevado.

Recientemente se han establecido sistemas de micropropagación
utilizando medios de cultivo líquidos con el objetivo de automatizar la propagación de plantas, aumentar el número de éstas por explante y por lo tanto disminuir los costos de producción.

Esto se ha logrado con el diseño de biorreactores, en especial los llamados biorreactores de inmersión temporal, un método exitoso para la propagación masiva de diversas plantas que, es muy utilizado por los grandes laboratorios de biotecnología.

En los últimos años se estima que se cultivan unas 800 millones de hectáreas con plantas micropropagadas, producidas por más de 50 laboratorios en Latinoamérica y más de 1.000 alrededor del mundo, donde se propagan miles de millones de plantas por año.

Las plantas propagadas por esta técnica que mayormente se comercializan son fresa, patata, patata, plátano, caña de azúcar,  bambú, orquídeas y algunas cactáceas. América Latina y los Países Bajos son México, son los países con mayor número de laboratorios.